Un hombre tenía en su casa un semidiós, al que ofrecía ricos sacrificios. Como no cesaba de gastar en estos sacrificios sumas considerables, el semidiós se le apareció por la noche y le dijo:
– Amigo mío, deja ya de dilapidar tu riqueza, porque si te gastas todo y luego te ves pobre, me echarás a mí la culpa.
Si gastas tus riquezas en cosas innecesarias, no le eches luego la culpa de tus problemas a nadie más.
Vocabulario:
Dilapidar: malgastar, derrochar.
Categoría:Cibercuentos, Fábulas sobre la Responsabilidad
Un pescador que también tocaba hábilmente la flauta, cogió juntas sus flautas y sus redes para ir al mar; y sentado en una roca saliente, se puso a tocar la flauta, esperando que los peces, atraídos por sus dulces sones, saltarían del agua para ir hacia él. Mas, cansado al cabo de su esfuerzo en vano, dejó la flauta a su lado, lanzó la red al agua y cogió buen número de peces. Viéndoles brincar en la orilla después de sacarlos de la red, exclamó el pescador flautista:
-¡Malditos animales: cuando tocaba la flauta no teníais ganas de bailar, y ahora que no lo hago parece que os dan cuerda!
Muchas veces no actuamos de acuerdo a las circunstancias que nos rodean, sino a destiempo o desubicados. Procuremos siempre estar bien situados.
Categoría:Cibercuentos, Fábulas sobre la Responsabilidad
El orador Demades hablaba un día a los ciudadanos de Atenas, mas como no prestaban mucha atención a su discurso, pidió que le permitieran contar una fábula de Esopo. Concedida la demanda, empezó de este modo:
-Demeter, la golondrina y la anguila viajaban juntas un día; llegaron a la orilla de un río; la golondrina se elevó en el aire, la anguila desapareció en las aguas… -y aquí se detuvo el orador.
-¿Y Demeter…?-le gritaron-. ¿Qué hizo…?
-Demeter montó en cólera contra vosotros- replicó, porque descuidáis los asuntos de Estado para entreteneros con las fábulas de Esopo.
Eso sucede entre la gente: prefieren darle atención únicamente al placer dejando de lado las cosas realmente necesarias. Cuidémonos de no caer en ese error. Compartamos equilibradamente el deber y el placer.
Categoría:Cibercuentos, Fábulas sobre la Responsabilidad
Arrojado un náufrago en la orilla, se durmió de fatiga; mas no tardó en despertarse, y al ver al mar, le recriminó por seducir a los hombres con su apariencia tranquila para luego, una vez que los ha embarcado sobre sus aguas, enfurecerse y hacerles perecer.
Tomó el mar la forma de una mujer y le dijo:
-No es a mí sino a los vientos a quienes debes dirigir tus reproches, amigo mío; porque yo soy tal como me ves ahora y son los vientos los que, lanzándose sobre mí de repente, me encrespan y enfurecen.
Nunca hagamos responsable de una injusticia a su ejecutor cuando actúa por orden de otros, sino a quienes tienen autoridad sobre él.
Categoría:Cibercuentos, Fábulas sobre la Responsabilidad
Un médico tenía en tratamiento a un enfermo.
Este murió, y el médico decía a las personas del funeral:
-Si este hombre se hubiera abstenido del vino y se hubiese puesto lavativas, no hubiera muerto.
-¡Amigo, le contestaron-, no es ahora, que no sirve de nada cuando tenías que haber dicho esto, sino antes, cuando tu consejo podía haber sido de provecho!
Las correcciones debemos hacerlas siempre en el momento oportuno y no dejarlas sólo para mencionarlas cuando ya es tarde.
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Había una vez, un rey y su esposa que querían una niña, pero no la tenían. Un día Dios les envió una hija a la cual le pusieron de nombre “Vanesa”. La niña era un poco extraña porque uno de sus brazos era de oro, el doctor que había controlado el embarazo y el parto, dijo al rey que la reina debió a ver tenido algo para que Vanesita naciese con el brazo de oro.
Categoría:Cibercuentos, Cuentos Infantiles y Juveniles
Érase una vez en una linda cabaña un pobre leñador que no tenía nada por que su esposa había muerto y no tenía hijos. Solo le quedaba el bosque y dos hermosos gatitos blancos que había dejado su esposa antes de morir, él los quería mucho pues era lo único que le quedaba.
Una mañana como siempre el leñador iba a traer leña, y sus gatos se quedaban solos. Los dos se dirigieron hacia el bosque, el leñador los encontró y vio que había oro y se volvió rico.
De nuestra compañera Manuela Rojas, 10 años
Categoría:Cibercuentos, Cuentos Infantiles y Juveniles
Por la mañana, cuando los otros ratones dormían, él salía a robar la comida que los demás recolectaban. Luego a la noche encendía la computadora y jugaba a algunos videojuegos como Tom y Jerry, Ben 10, Super Mario 64 y otros, al mismo tiempo que jugaba se comía todo lo que había robado en el día, por esa razón era un gordinflón.
Categoría:Cibercuentos, Cuentos Infantiles y Juveniles
Érase una vez una princesita muy linda que se llamaba Andrea. Ella se quería casar con un apuesto príncipe…Un día Andrea conoció a un hombre muy apuesto. Andrea se enamoró ha primera vista de él. Él se llamaba Ariel.
La princesita quería casarse con él pero Ariel estaba comprometido con su novia Alexandra que era una bruja malvada. Ella hacía lo imposible para que nadie estuviera con él. Ella decía que si no estaba con ella, no estaba con ninguna más, pero Andrea estaba muy pero que muy enamorada de Ariel.
Ariel dijo que podíamos ser amigos y nada la princesita dijo que bueno. Un día la princesita estaba en su casa mientras que Alexandra estaba preparando una pócima para que Andrea muriera al tomar el agua.
Alexandra fue donde Andrea, ella tomo el agua y Andrea se desmayó. Después Ariel fue a buscar a Andrea. Ariel le dio un beso a Andrea y Andrea despertó rápidamente.
La bruja Alexandra se murió cuando Ariel le dio un beso a Andrea. Ariel le empezó a gustar Andrea y empezaron a salir juntos y después se casaron y tuvieron muchos muchos hijos y vivieron felices por siempre.
De nuestro compañero Yusmoy Anais Cortes Caripan, 9 años
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